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Detección temprana · Salud renal

¿Cómo saber si mis riñones están enfermos?

En las primeras etapas, la enfermedad renal puede avanzar sin causar molestias. Esperar a sentir síntomas no es una forma segura de saber cómo están funcionando sus riñones.

Modelo anatómico utilizado para explicar los síntomas y las pruebas de enfermedad renal
Las pruebas de sangre y orina pueden revelar alteraciones antes que aparezcan síntomas.

Respuesta corta

No siempre es posible darse cuenta por los síntomas. La forma adecuada de evaluar los riñones es combinar la historia clínica y la presión arterial con pruebas de sangre y orina indicadas por un profesional de salud.

¿Por qué la enfermedad renal puede pasar desapercibida?

Los riñones tienen una gran capacidad de adaptación. Durante las etapas iniciales pueden seguir realizando buena parte de su trabajo aunque ya exista daño, por lo que muchas personas se sienten bien y continúan con su vida habitual.

Cuando aparecen cansancio, falta de apetito o problemas para dormir, estas molestias también pueden deberse a muchas otras condiciones. Por sí solas no confirman una enfermedad renal ni permiten conocer su gravedad.

¿Qué exámenes permiten revisar los riñones?

Un análisis de sangre mide la creatinina y permite calcular la tasa de filtración glomerular estimada, conocida como TFGe. Esta cifra ayuda a valorar qué tan bien están filtrando los riñones.

Una muestra de orina puede medir la relación entre albúmina y creatinina. Encontrar albúmina de forma persistente puede ser una señal temprana de daño en los filtros renales, incluso antes de que existan molestias.

Un resultado aislado no siempre establece un diagnóstico. Los valores deben interpretarse según la edad, los antecedentes, los medicamentos y la evolución de cada paciente; en algunos casos es necesario repetir las pruebas.

¿Qué síntomas pueden aparecer cuando la enfermedad avanza?

A medida que disminuye la función renal pueden acumularse líquidos y productos de desecho en el organismo. Algunas personas presentan cansancio intenso, palidez relacionada con anemia, pérdida del apetito, náuseas, vómito, picazón, dificultad para concentrarse, somnolencia o alteraciones del sueño.

También pueden aparecer hinchazón en pies, tobillos, manos o párpados, falta de aire y cambios en la cantidad o apariencia de la orina. Sin embargo, una persona puede conservar la producción de orina incluso con enfermedad renal avanzada; por eso, orinar aparentemente normal no descarta el problema.

¿Quiénes deberían hacerse controles aunque se sientan bien?

La evaluación es especialmente importante en personas con diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, antecedentes familiares de enfermedad renal, obesidad, episodios previos de lesión renal o uso de medicamentos que pueden afectar los riñones.

  • Pregunte con qué frecuencia debe controlar la creatinina, la TFGe y la albúmina en la orina.
  • Lleve a la consulta la lista completa de medicamentos, suplementos y productos naturales que utiliza.
  • Controle la presión arterial y la glucosa según las metas acordadas con su equipo médico.
  • No espere a sentir dolor: muchas enfermedades renales no producen dolor en sus etapas iniciales.

Señales para buscar atención pronta

La disminución marcada de la orina, la hinchazón que progresa rápidamente, la dificultad para respirar, la confusión o los vómitos persistentes requieren valoración médica oportuna. Si la dificultad respiratoria es intensa, hay dolor en el pecho, desmayo o alteración importante del estado de conciencia, acuda a un servicio de urgencias.

No espere a que sus riñones tengan que “gritar”. Si tiene factores de riesgo, los controles periódicos permiten escucharlos mucho antes. Detectar a tiempo puede ayudar a proteger la función renal.

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